Décimas Picarescas

De las décimas picarescas podríamos hablar mucho o muy poco. Mucho, porque el apogeo de nuestros decimistas coincide con una sociedad cuasi pícara: de danzas y teatro picaresco; de mujeres de ojos pícaros y hablar con picardía. Y poco, por lo delicado del tema, lindante con lo escabroso y cercano a lo obsceno.

 

 

La glosa de lenguaje procaz sólo se daba en las reuniones de hombres solos o en compañías de mujeres de vida airada. Siendo evitada por los cantores de controversia, salvo que deliberadamente alguien buscara pendencia. Pero a ningún buen decimista le faltaba en su repertorio todo un filón de glosas picarescas.

 

 

Pasó un lechero gritando

y una niña lo llamó,

y escondido de su madre

leche el lechero le echó.

 

 

Los temas más comunes en este género estaban relacionados con todo lo venéreo. Los órganos genitales, masculino y femenino, adquirían de pronto jerarquía militar, comandando sendos ejércitos que, tras sangrienta batalla, daban como ganador al “General Pipí” o al “Coronel Tente-tieso”. Ello, claro está, bajo la perspectiva machista de sus creadores (casi no hay noticia de mujeres decimistas), que quizá en la vida real apenas consiguieron un mísero empate con “Doña Cuca”, la Mariscala.

 

 

Otro aspecto de las glosas picarescas fue el de tomar una “planta” de gran belleza conceptual y alta calidad poética:

 

 

Lejos de ti, vida mía,

mientras viva lloraré.

Tu nombre pronunciaré

hasta mi última agonía.

 

 

Y enseguida glosarla en décimas procaces, exigiendo una respuestas del mismo tenor e igual tratamiento:

 

  

 

Cuando distante de ti

memoria o recuerdo hago,

con tal resentimiento cago

que quedo fuera de sí.

Estoy desde que te vi

como con disentería:

paso la noche y el día

sentado en la escupidera,

y estaré de esta manera

hasta mi última agonía.

 

 

Esta peregrina costumbre (reverso del canto “a lo divino alto”, con planta obscena para glosa mística), parece haber sido traída de Chile por Hijinio Quintana. Consabida es la habilidad del “roto” para estos menesteres y su innato gracejo que le permitía, con toda naturalidad, dar como pícaro lo que en otros labios en barata grosería.

 

  

GOCE DE LO QUE TUVISTE

 

 

 

Gocé de lo que tuviste

en la flor de tu niñez;

no podrás dar otra vez

lo que en un tiempo me diste.

 

 

1

 

Como infeliz me has tratado

al borrar tu fino amor;

pues no me causa dolor

ni creas que me he agraviado;

más bien contento he quedado,

más que cuando me ofendiste,

y después que me quisiste

te has olvidado de mí…

Cuando yo el jardín abrí,

gocé de lo que tuviste.

 

2

 

A ese dueño de tu amor

que me adora con gran fe,

le dirás que yo gocé

lo primero y lo mejor:

de aquella fragante flor

yo fui quien rompió la nuez;

yo, como primera vez

te recogí cerradita;

yo te gocé tiernecita

en la flor de tu niñez.

 

3

 

Para mí tú eras la diosa,

la estrella más refulgente

y eras la flor explendente

que apagabas a la rosa.

Yo te elegí por hermosa,

puse la luna a tus pies,

no lo niegues porque así es:

imploras con tus favores;

si otros gozan tus amores

no podrás dar otra vez.

 

4

 

Al fin, discípula mía

a quien amar enseñé,

la primera que logré,

fuiste la que más quería.

Pero llegó el fatal día

que al fin te desvaneciste.

A otro galán quisiste:

si él te adora como yo,

le dirás que se acabó

lo que en un tiempo me diste.


 

Fuente: Procede de Yanahuara (Arequipa). Recogida en 1951.

 

 

 

 

SI TU HERMANA NO ME DA

 

 

 

Si tu hermana no me da

las dos mulitas y el macho,

yo tampoco no le doy

el molde de hacer muchachos.

 

 

1

 

Si la vieja se interesa

que no converse contigo,

por Dios que entonces me obligo

a llevarte por la fuerza.

Por gozar de tu grandeza

busco la oportunidad,

pues ella con su crueldad

busca tenerte afligida.

Quizás le cueste la vida

si tu hermana no me da.

 

2

 

-¡Este hombre dice, mamita,

que me tiene que llevar,

por que no le quiero dar

a probar mi papayita;

y como me ve solita

es tan travieso muchacho,

que se meterá en mi rancho

y después me forzará,

y también me llevará

las dos mulitas y el macho!…

 

3

 

-¡Hija de mi corazón:

cuida bien tu papayita,

mira que estás cerradita

y no les des ocasión;

ese mozo es un bribón:

yo me  determino hoy,

porque convencida estoy

no se puede castigar;

si viene con necedad,

yo tampoco no le doy!…

 

4

 

Cuando la saque robada,

la llevo a una lomita,

le cuesta una dormidita

hasta que el día se aclara;

y vuelta me la llevara

hasta mi mismo despacho,

a su madre se la arrancho

y para mí la tendré,

y a ella no le daré

el molde de hacer muchachos.


 

Fuente: Procede de Chancay. Comunicó Porfirio Vásquez. Lima 1955.

 

 

 

 

YO TENGO UN ANIMALITO

 

 

 

Yo tengo un animalito

que cuando come enflaquece;

cuando deja de comer

engorda, retoza y crece…

 

 

1

 

Es muy chiquito y travieso

pero bien enamorado;

tiene el cuello colorado

y barbas bajo el pescuezo.

Cuando tiene hambre está tieso,

pero cuando tiene apetito

se pone muy paradito

reclamando sus placeres.

Para afán de las mujeres,

yo tengo un animalito.

 

2

 

A veces viste una blusa

de tela muy transparente;

tiene un hoyito en la frente

y dos cojines que no usa.

De la luz siempre se excusa,

sólo de noche aparece.

Si lo bañan se entristece

el demonio de animal;

tan raro es su natural

que cuando come enflaquece.

 

3

 

No tiene nariz ni cejas

y siempre anda resfriado;

tiene el cuello colorado,

es mochito y sin orejas.

El no gusta de las viejas

porque es de buen parecer;

siempre se quiere meter

por un hoyito apretado;

lo verán desosegado

cuando deja de comer.

 

4

 

El se arremete muy fiero

por toda parte y lugar,

más tieso que un general,

pero se quita el sombrero;

y sin preguntar primero

a la puerta que se ofrece;

del gusto hasta se estremece

si su comida es tiernita,

y si es fragante y bonita

engorda, retoza y crece…


 

Fuente: Procede de Castilla (Tacalá) Piura. Fuente oral, 1961.

 

 

 

 

MAMITA,  MI SEÑORITA

 

 

 

Mamita, mi señorita

mi regalado consuelo:

qué son de tus cariñitos,

qué falta me están haciendo.

 

 

1

 

Paseando en una alameda

una buena moza vi,

al punto yo la seguí

llevado de mi quimera.

Era china *  zalamera

muy guapa y muy oscurita;

era en todo muy bonita,

fresca como un mes de abril.

Sólo le pude decir:

“Mamita, mi señorita”…

 

2

 

Me miró muy desdeñosa,

y con continente altivo

me dijo, es usté atrevido,

¿por qué me dice estas cosas?

Yo le contesté, preciosa,

es usted mi único anhelo,

por su carita de cielo

vivo muy enamorado:

eres mi sueño dorado,

mi regalado consuelo…

 

3

 

Después de tanto porfiar

yo la pude convencer,

y ella al fin vino a acceder

que la llevara a cenar.

La comencé a acariciar

dándole ricos besitos,

y ella hacía pucheritos

pero no me contestaba.

Penoso le preguntaba:

“¿Qué son de tus cariñitos?”

 

4

 

Yo me la llevé a mi cuarto

con una buena intención;

no iba a perder la ocasión

de pasarme yo un buen rato.

Cuando cerramos el trato

Se estaba ella desvistiendo;

Y yo me estaba diciendo

Con demasiada porfía:

“¡Mis antiguas energías,

qué falta me están haciendo!”


 

* Zamba o mulata. Según el tipo de mestizaje se dice chinachola, china-prieta, china-clara, etc.

 

Fuente: Fuente oral. Recogida en Ica, 1958. Reconstruida en 1970.


DECIMA A MANUEL ACOSTA OJEDA

SEA EN LIMA O EN MOQUEGUA

UD. NACIÓ CON VIRTUD

Y PERTENECE AL PERÚ

DON MANUEL ACOSTA OJEDA

 

 

En Marzo del treintaiuno

El dieciséis era el día

En donde se alumbraría

Peruano como ninguno

Y es que en su nacer reuno

Luchador social sin tregua

Investigador de a leguas

Al cantor con agudeza

Poesía de belleza

Sea en Lima o en Moquegua

 

Esos versos tan sentidos

Que escribió desde la infancia

Con mística resonancia

Endulzan nuestros oídos

Por eso me he permitido

En mi modesta actitud

El robarle la quietud

Y dejar que mi voz hable

Diciendo lo que se sabe

Ud. Nació con virtud

 

Siempre, si tu me quisieras

O En un atardecer

Es donde se deja ver

Sensibilidad sincera

Y con Madre enterneciera

El error de juventud

Que la madre por virtud

Perdona con excelencia

Toda su obra es gran ciencia

Y pertenece al Perú

  

  

Más con ponerle al señor

Leyenda del Criollismo

Pareciera ser lo mismo

Que forzar al inventor

Que creara el ascensor

A bajar por la escalera

Me disculpo en gran manera

Por el alto atrevimiento

Que me forzó el sentimiento

Don Manuel Acosta Ojeda

 

 

Cortesia: ERNESTO LOPEZ SOTO

Barranco, 27 de Abril de 2,003


DECIMA DE JUAN URCARIEGUI GARCÍA

ANTEAYER  FRENTE A UN ESPEJO

QUE EN OCASIONES ME MIRO

CON UN TREMENDO SUSPIRO

ME DIJE JUAN YA ESTAS VIEJO

PENSE QUE FUERA EL REFLEJO

DE MIS NOCHES DE JARANA

O TALVEZ LA MALA GANA

QUE EN OTROS TIEMPOS VIVÍ

PERO IGUAL VIEJO ME VÍ

SI, VIEJO Y PEINANDO CANAS

 

Y PENSANDO TRISTEMENTE

ME REMONTE A AQUEL PASADO

VIENDO QUE NADA HA QUEDADO

DE AQUELLOS MIS AÑOS VEINTE

Y SUSPIRÉ NUEVAMENTE

AGACHANDO LA CABEZA

RECORDANDO CON TRISTEZA

MI FUERZA MI PLENITUD

MI LEJANA JUVENTUD

MIS VEINTE AÑOS DE GRANDEZA

 

PERO SI TODO AQUELLO

CON EL TIEMPO SE PERDIÓ

EL TIEMPO TAMBIEN ME DIO

OTROS ATRIBUTOS BELLOS

LA MESURA ES UNO DE ELLOS

EL BUEN TRATO Y EL BUEN TINO

PUES AQUELLOS DESATINOS

DE MI VIDA DISIPADA

FUERON QUEDANDO EN LA NADA

A LO LARGO DEL CAMINO

 

HOY SON MENOS MIS APRIETOS

MIS HIJOS YA SON MAYORES

Y EL AMOR DE MIS AMORES

SON MI MUJER Y MIS NIETOS

HOY GOZO DE GRAN RESPETO

QUE ME GANÉ RESPETANDO

Y ASI PUES LA VOY  PASANDO

COMO CIGARRA Y HORMIGA

HASTA Q’L BUEN DIOS ME DIGA

ZAMBO¡ TE ESTOY ESPERANDO                 

Cortesía de Ernesto López


Décimas – Saber y Porfía

La décima de saber (a diferencia de la de argumento) trasunta cierto alarde, cierta inmodestia que no procede tanto de una gratuita vanidad del cantor, sino del espíritu polemista que anima este género en su agresiva función de contrapunteo. Pero cuando esa vanidad ya no es de un leve matriz sino de una tremenda presuntuosidad que llega a (o parte de) lo insólito, estas décimas en su conjunto crean un género que se conoce como de jactancia.

 

Para crear este mundo de mentiras desmesuradas se necesita ingenio, porque al centro de tanta fantasía irá el cantor como dueño de una sabiduría salomónica y una riqueza miliunonochesca, protagonista de aventuras aladinescas y viajes gulliverianos. Tales elementos de la décima de jactancia

.

Un típico modelo de glosa jactanciosa sale de la planta que dice:

 

 

Yo tengo mi tío cura

y mi hermano Presidente;

mi primo Gobernador

y mi sobrino Intendente.

 

(Santa Cruz 1971: 107-8)

 

 

Pero un buen ejemplo en décimas de saber son las que glosan esta redondilla:

 

 

Si tú eres cantor completo

yo te voy a examinar,

comencemos a cantar

ocupando el alfabeto.

 

 

Las décimas de porfía (básicas en todo contrapunto) juegan en su temática sobre la pugna entre dos elementos aparentemente antagónicos o tácitamente complementarios: “el día y la noche”, “el Sol y la Luna”, “la vida y la muerte”, “el buey y el arado”, “el hombre y la mujer”, “Adán y Eva”, “el tres y el cuatro”, “el indio y la coca”, “la risa y el llanto”, “Dios y el diablo”, “el rico y el pobre”, “el gallo y la gallina”, “la gallina y el huevo”, “el negro y el blanco”, etc.

 

 

 

 

 

Ambos elementos pueden argumentar dentro de una sola glosa, pero lo usual es que cada antagonista abogue por uno de los elementos en pugna, produciendo lo que se denomina canto a dos razones:

 

 

A que usted no me adivina

cuál de los dos fue primero:

entre el huevo y la gallina,

¿fue la gallina o el huevo?

 

 

Cuando rivalizan más de dos elementos la disputa adquiere características de torneo y es factible que el número de decimistas contendientes sea igual al de las cuestiones en litigio:

Cuatro para los elementos naturales (agua, fuego, tierra y viento); cuatro para las estaciones (primavera, verano, otoño, invierno); tres para los colores primarios (amarillo, rojo y azul); tres para las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad); cinco para los continentes o para los sentidos, etc. Cada quien escogerá o sorteará su elemento a defender, entablándose así un verdadero torneo en el que se conjugan “saber y porfía”.

 

 

Están los cuatro elementos

en una gran discusión;

justamente cuatro son:

Agua, Fuego, Tierra y Viento.

 

 

 

 

 

CUANDO EN EL AGUA SE ESCRIBA

 

 

 

Cuando en el agua se escriba

y en el papel nazcan peces.

Cuando sean los años meses

y la muerte sea vida.

 

 

1

 

Podrás competir de veras

con mi ciencia y con mi fama,

cuando suenen las campana

fabricadas de madera.

Cuando bajen las esferas

y lo pasado reviva

y en la tierra nadie viva

para que tenga talento.

Tomaré tu testamento

cuando en el agua se escriba.

 

2

 

Cuando veas por los aires

los templos y monumentos;

cuando ya no corra el viento,

cuando ya no habite naides.

Cuando los grandes pesares

en dicha se convirtiesen;

cuando los muertos viviesen

para nunca más morir,

o en la mar pueda escribir

y en el papel nazcan peces.

 

3

 

Cuando veas que la Luna

esté rodando en el cielo

y el Sol con gran desvelo

ya no tenga luz ninguna;

cuando se vuelva fortuna

toda miseria que hubiese.

Cuando el día oscureciese

y la noche alumbrase.

Creo que tú me ganases

cuando sean los años meses.

 

4

 

Cuando a la tierra saliesen

todos los peces del mar

y cambiando de lugar

las aves al mar se fuesen.

Cuando en los ríos corriese

el agua de abajo a arriba.

Cuando veas convertida

la mayor desgracia en suerte:

cuando la vida sea muerte

y la muerte sea vida…

 

Fuente: Fuente oral. Comunicó Abel Colchado, en Zaña (Chiclayo) 1960

 

 

 

 

UNA TORRE CON PORFIA

(Moros y Cristianos)*

 

 

 

Una torre con porfía

he mandado fabricar,

donde pienso castigar

a todita la Turquía.

 

 

1

 

-¡Pienso traer a Balán

y al mentadísimo Alfión,

y traer al rey Clarión

a las plantas de Roldán!

Pienso traer a Sultibrahan

y al gran rey de Alejandría.

Y en ese famoso día

pienso bajarles el genio

y advertirles que les tengo

una torre con porfía.

 

2

 

-¡Y a ti te doy a saber,

si has venido preparado,

que la torre que han formado

bien la pueden deshacer!

Sabrás que el conde Renguez

hoy te ha salido a buscar;

sabrás que se ha ido al mar

Oliveros, el mentado,

porque un castigo apropiado

ha mandado fabricar.

 

3

 

-¡Los doce Pares de Francia

son doce nobles guerreros,

y advierte a tu escudero

que invoque en su alabanza;

dile que están con su lanza

listos para ir a pelear;

Rengel se ha ido a tomar

hoy la fuente de Mantible

porque es el lugar terrible

donde primero castigar!

 

4

 

Borgoño se va conmigo

en busca de Feragu,

también alístate tú,

que aquí llevo tu castigo.

Carlos mano está afligido

de la venta y tiranía,

pero la fe de María

auxilia a todo cristiano.

Piensa vencer Carlos mano

a todita la Turquía!


 

 

* Esta glosa pertenece al muy difundido ciclo de Carlo Magno y los Doce Pares de Francia, que en Hispanoamérica adquiere carácter folklórico, tanto como repertorio de los decimistas cuanto como representación épica del teatro popular.

 

Fuente: Hoja manuscrita. Colección Juan Quiñones. Lima

 

 

 

TREINTRA DIAS TIENE ABRIL

 

 

 

Treinta días tiene abril,

noviembre, setiembre y junio;

febrero trae veintiocho

y los demás treintaiuno.

 

 

1

 

Los doce meses de año

marchan pues con reglamento,

conforme avanza el tiempo

no cabe duda ni engaño.

El Tiempo es un ermitaño

que camina de perfil,

y bien se puede decir

más exacto que un horario,

viendo en cualquier calendario

treinta días tiene abril.

 

2

 

Cuatro meses justamente

que sin duda ni porfía

ellos traen treinta días,

hoy lo tenemos presente.

Los demás, por consiguiente

uno variable en su turno,

y entre los otros, ninguno:

los siete están cabales;

y con abril, son iguales

noviembre, setiembre y junio.

 

3

 

Trescientos sesenta y cinco

los días que el año tiene,

y cuando el bisiesto viene

hay un mes que ya es distinto,

porque trae en su registro

un día más que en los otros.

En este caso tampoco

los otros no se desunen,

porque en los años comunes

febrero trae veintiocho.

 

4

 

El año bisiesto entrega

trescientos sesenta y seis,

el día sobrante, pues

a febrero se le agrega.

En cada cuatro años llega

este mes tan importuno.

Cuando le llega su turno

los otros nunca se mueven:

febrero trae veintinueve

y los demás treintaiuno.

 

Fuente: Repertorio de Porfirio Vásquez Aparicio.

 

 

 

 

AQUÍ ME VAS A DECIR

 

  

Aquí me vas a decir

sin formarme arrebato:

qué cuenta puede salir

desde el 1 al 24.

 

 


 

1

 

Por el Cero empezaré

porque trato de contar,

y comienzo a sumar

por el Uno, Dos y Tres.

Esta cuenta es al revés

porque quiero dividir,

y tendré que reducir

el Cuatro multiplicado.

Y dijo el Cinco alterado:

-¡Aquí me vas a decir!…

 

2

 

El 6 solo va a quedar

por no tener qué decir;

el 7 va a decidir

si el 8 va a continuar;

9 tendrá que esperar

al 10 que venga en un rato.

El 11 es un calato,

dijo el 12 en alta voz;

y del 13 libra a nos

sin formarme arrebato.

 

3

 

14 por inocente,

uno por uno llamando,

y don 15 está buscando

si el 16 está al frente.

17 como gente

pensó mejor no seguir,

18 le fue a decir

que tuviera precaución.

Sumando cien por millón

qué cuenta puede salir…

 

4

 

19 con esmero

a todos los desafía,

pero el 20 ya sabía

que él en todo es el primero.

21 como guerrero

ingresó con mucho teatro,

y el 22 que idolatro

le decía al 23:

empecemos otra vez

desde el 1 al 24.


 

 Fuente: Repertorio de Porfirio Vásquez Aparicio.

 

 

 

 

SI TÚ ERES CANTOR COMPLETO

 

 

 

Si tú eres cantor completo

yo te voy a examinar:

comencemos a cantar

ocupando el alfabeto.

 

 


 

1

 

Con la A digo Amaré

con la B escribo Balanza

con la C diré Confianza

y Chistosa con la Ch.

Delicia escribo con D

con la E escribo Experto

con la F Filiberto

y con la G General.

Hoy quiero oírte cantar

si tú eres cantor completo.

 

2

 

Hombre con H coloco

con la I escribo Invicto

con la J Jesucristo

con la K escribo Kiosko.

Con la L diré Loco

y con la Ll Llorar

con la M diré Mar

con la N Nicanor

y cantando con rigor

yo te voy a examinar.

 

3

 

Niño diré con la Ñ

y con la O Orador

con la P pongo Pintor

con la Q escribo Quiere.

Reduciendo con la R

con la S Saludar

dice la T Trinidad

dice Uruguay la U.

Si a otra contestas tú

comencemos a cantar.

 

4

 

Ver con V semilabial

Wenceslao es con v doble

con la X no hay nombre

que yo pueda pronunciar.

Con i griega al comenzar

diría: Yo, muy correcto.

Diciendo Zoila interpreto

con la Z al empezar.

Ve si puedes conversar

ocupando el alfabeto.


 

Fuente: Procede de Lima. Fuente manuscrita, firmada por su autor Carlos Vásquez Aparicio en

             1938.

 

 

 

QUE FUERZA TIENE LA LUNA

 

 

 

Qué fuerza tiene la Luna

que mueve a todos lo seres,

y también a las mujeres

las mueve de una en una…

 

 


 

1

 

Entre los astros que vemos

todos ellos son hermosos,

tan grandes y poderosos

que ni negarlo podemos;

como el Sol, que lo tenemos

como astro de fortuna;

que al salir, desde su cuna

nos da su iluminación.

Hay que ver con atención

qué fuerza tiene la Luna.

 

2

 

La Luna también alumbra

con su pálido reflejo

que divisamos de lejos

distinto a la noche oscura;

pues con ella y su hermosura

gozamos de los placeres,

nos alegra cuando quiere

sea de noche o de día

y tiene tal gallardía

que mueve a todos los seres.

 

3

 

Ella mueve sementeras,

árboles, plantas y flores;

a los grandes y menores

y también las bravas fieras.

La nube la cubre entera

cuando ella salir no quiere.

Y con el poder que tiene

mueve a los peces del mar

y hasta los llega a enfermar,

y también a las mujeres.

 

4

 

La Luna mueve a los locos,

los hace cambiar de genio;

también mueve a los enfermos,

los alivia poco a poco.

La Luna, frente a nosotros,

también cambia su figura:

despejando su tersura

mueve en menguante y creciente;

pero a las mujeres, siempre

las mueve de una en una…


 

Fuente: Procede de Lima. Fuente oral. Colección del autor, recogida en el Rímac en 1950.

 

 

 

EN MI CASA TENGO UN LORO

 

 

 

En mi casa tengo un loro

que no lo quiero matar;

no tiene la culpa el loro

sino quien le enseñó a hablar.

 

 


 

1

 

Mucho me gustan las aves,

las busco con gran empeño

porque me quitan el sueño

con su cantito tan suave.

Como todo el mundo sabe

que las quiero y las adoro,

pensando darme un tesoro

para mi mayor abrigo,

por regalo de un amigo

en mi casa tengo un loro.

 

2

 

El loro todo pelón

que no había criado pluma,

fue tan grande mi fortuna

que lo agarre en cañón.

Se alegró mi corazón

luego que lo oí golgear.

Tanto me llegó acosar

y lo digo de tal suerte

que a mi propio* me divierte

que no lo quiero matar.

 

3

 

El maestro que lo enseñó

demasiadamente ha sido,

que este animal ha aprendido

a cantar mejor que yo.

Con qué causa y qué rigor

declama con lengua de oro;

por causa de su tesoro

para mi mayor tormento,

pero yo digo al momento:

no tiene la culpa el loro.

 

4

 

Para mí era gustoso

luego que lo oí glosar,

tanto me llegó asonsar

de verlo que era dichoso.

Con nada vive gustoso

El demonio de animal

que lo quisieron robar

porque lo ven en consulta,

pero él no tiene la culpa

sino quien le enseñó a hablar.


* “A mi propio”: a mí mismo.

 

Fuente: Procede de Zaña (Chiclayo). Fuente oral. Comunicó Medardo Caján, en 1960


Décima – LAMENTOS DE UN EXTRANJERO

De MANUEL E. VALLADARES (poeta salvadoreño

 Cuando yo deje este mundo,

 como todo ser humano,

me iré con dolor profundo

por no haber sido peruano.

Pero me iré sin rencor

 ni despecho alguno,

 porque yo tuve el honor

 de conocer a más de uno.

 Pido que en mi funeral,

 me prendan más de una vela,

 me canten “El Condor Pasa”

 y la “Flor de la Canela”.

 Cuando me estén enterrando,

 quiero que sea algo bello,

 que lloren “Los Morochucos”

 y me canten “El Plebeyo”.

 Le pediré a mi familia,

 que a pesar de mis costumbres,

 me saquen de New York

 y que me entierren en Tumbes.

 Les pediré un gran favor,

 si les gusta lo que he dicho,

 que me hagan el novenario

 en el monte Machu Picchu.

 Que me entierren una noche

 mientras la Luna ilumina,

 y que mi ataud vaya cargado,

 por mi amigo Mauro Mina.

  Cuando Maurito se canse,

 que me carguen unas llamas

 y que atrás vayan cantando

 muy tristemente “Los Chamas”.

 

 Que muestre muchos dolores,

 que vayan todos los días,

 a poner un ramo de flores

 acompañados por Cubillas.

Que escriban sobre mi cripta,

 que mi hermoso sueño

 además de ser peruano,

 era haber sido Limeño.

 

 Cuando descanse en la fosa

 y mi alma agarre vuelo,

 yo quiero que en vez de un angel,

 un Cóndor me suba al cielo.

 Pero si voy para abajo,

 escuchen bien lo que hablo,

 muy tranquilo y sin relajo,

 así yo le diré al diablo:

 Prepara tu voz cornudo,

 prepárala porque tú,

 cantarás fuerte y agudo

 conmigo, ¡Viva el Perú!

 Y si no lo cantas bien,

 te disculpas, te me hincas,

 respetarás Oh malvado,

 al Imperio de los Incas.

 Ahora vas a beber,

 Pisco y Chicha en una barra

 y vas a cantar conmigo,

 “Cuando llora mi guitarra”.

 No importa donde vaya,

 sea arriba o sea abajo,

 gritaré todos los días,

 ¡VIVA EL PERU CARAJO!

 

Enviado por Fran Rainuzzo  desde Canada


Décimas – Sátira y Humor

Sátira y Humor

La vocación juglaresca del decimista se pone de manifiesto en el género festivo. Tanto el auditorio rural como el pueblerino demuestran su preferencia por el tema jocoso en todos sus matices, desde el gracejo burlón hasta la punzante ironía, pasando por todo tipo de chanzas y ocurrencias. Mención aparte merece el tratamiento de temas sobre el ocio y el trabajo a la manera de fábulas, con trasfondo moralista.

 

En la décima satírica se da algo, o mucho, de la crítica social que ya detectaríamos en las décimas de fundamento, pero en un grado menor en cuanto a profundidad y hasta equivocando a veces el tono moralista cuando, por ejemplo, se ataca con solemne indignación un ligero capricho de la moda femenina en el vestir:

 

Arderá el mundo podrido

con toditos sus vivientes,

por esta moda indecente

que desde Francia ha venido.

 

En cambio se utiliza un lenguaje retozón para describir la propia y real indigencia, lo que ya no encuadra en la sátira, sino en el humor negro:

 

Una camisa sin mangas,

mi chaleco sin pechera,

con el saco hecho bandera;

por el pantalón las nalgas…

 

Este peligro se torna más patético en la décima humorística, cuando por lograr la risa fácil se avasalla todo tipo de valores morales y principios estéticos. Al extremo que la burla cruel ya no va dirigida al ocasional contendiente, ni a tercera persona, sino que el cantor hará escarnio de sí mismo: de su raza, de su pobreza, de su familia. Todo por el pueril cometido de hacer reír a cualquier precio.

 

Es posible que los casos de discriminación racial no se ajusten del todo  al enfoque del párrafo anterior,  sino que provengan del género “de porfía”. Ya hemos analizado en tal sub-grupo cómo se plantean temas paralelos, de elementos presumiblemente antagónicos: vida-muerte, Dios-demonio, día-noche, etc. y como cada rival defiende uno de estos elementos en pugna, mientras despotrica del otro con implacable mordacidad.

 

La mujer que come negro

no ha de morir en su cama:

irá derechito su alma

condenada a los infiernos.

 

Estos juicios no tratan de atenuar lo desagradable de tales glosas sino, en todo caso, de explicar su presencia, con la posibilidad de que quien las dice no sea ajeno a la misma raza que tan despiadadamente ofende.

 

 

UNA CAMISA SIN MANGAS

 

 

 

Una camisa sin mangas,

mi chaleco sin pechera,

con el saco hecho bandera;

por el pantalón las nalgas…

 

 


 

1

 

La camiseta que tengo

está más pior que un redaño,

con unos huecos tamaños

y más de treinta remiendos.

El calzoncillo, prevengo

que con una pierna se halla.

¡Ahora sí que doy malhaya

estando hoy de casamiento!

Sólo tengo en el momento

una camisa sin manga.

 

2

 

Mi sombrero está sin copa,

mis zapatos desiguales:

ya los dedos se me salen

por la capellada rota.

Las medias son cuatro bocas

ni ponérmelas quisiera.

Mi gran pañuelo de seda

se ha vuelto tela de araña.

Parece una musaraña

mi chaleco sin pechera.

 

3

 

Dos costales carboneros

son mi cobija y mi cama,

con dos adobes de almohada

y mi cuja el mismo suelo.

Y para mayor desvelo,

al verme de tal manera,

mi novia se desespera

a casarse con certeza:

¿Cómo diablo entro a la iglesia

con el saco hecho bandera!.

 

4

 

Mi capital efectivo

son dos pesetas de plomo.

Van tres días que no como,

sabe Dios cómo estoy vivo.

Hospedado ‘onde un amigo

el Dios del cielo me valga;

y me obligan a que salga

a casarme con desdén…

¿Cómo voy, si se me ven

por el pantalón las nalgas!…


 

 

 

Fuente: Fuente oral. Comunicó Abel Colchado. Zaña, Chiclayo, 1960

 

 

 

 

UNA NOCHE CALUROSA

 

 

 

Una noche calurosa

demostré mi facultá:

dando prueba de valiente

hice grande mortandá.

 

 


 

1

 

Estando echado en mi cama,

me hicieron salir de fuga

veinte docenas de pulgas

a rigor de pura diana.

Yo, por no perder mi fama,

volví con sangre furiosa:

maté cien pulgas hermosa

tan sólo en un solo rato.

Hice tal asesinato

una noche calurosa.

 

2

 

Desnudándome de nuevo

para volverme a acostar,

en eso sentí gritar:

“¡Soldados, fuego y más fuego!”

Me levanté luego luego

y divisé mi realidá,

de chinche gran cantidá

bajando por la paré,

y después que los maté

demostré mi facultá.

 

3

 

Al amanecer el día

el sueño me dominaba

y sentí que me rodeaba

una gran artillería;

oí que el jefe decía

con una voz muy ferviente:

-¡Vamos tomando de frente

un cuartel de fortaleza!…

Marchando por mi cabeza

dando prueba de valiente.

 

4

 

Me levanté asustado

al ruido de los cañones

y eran los picotones

que me daban los malvados.

Al verme tan sofocado,

no pudiéndolos matar,

el pelo me hice cortar

-muerte tan triste tuvieron-

y cuando abajo cayeron

hice gran mortandá.


 

 

 

Fuente: Repertorio de Carlos Vásquez Aparicio. Aucallama, (Chancay).

 

 

 

 

¡MALDITA SEA MI SUERTE!

 

 

 

-¡Maldita sea mi suerte

-dijo el cochino llorando-,

ya se me viene acercando

el instante de la muerte!…

 

 


 

1

 

Un día lunes temprano

llegaron dos carniceros;

compra al dueño le ofrecieron

y él estaba escuchando.

Oyó que dijeron “¿Cuánto

quiere usted, señor, por éste?”

Dijo el dueño con voz fuerte:

-¡Mañana matarlo quiero!

Contestó él desde el chiquero:

-¡Maldita sea mi suerte!…

 

2

 

El día sábado estaba

muy penoso y afligido

viendo afilar el cuchillo,

hirviendo una paila de agua.

Decía, no es mozonada

lo que ayer ‘staban hablando,

mi dueño ha de estar pensando

que tuavía tengo huevo;

yo voy a ver hasta luego

-dijo el cochino llorando.

 

3

 

Cuando el dueño dijo -¡Amigo,

ya sáquenlo para afuera!

Dijo, esto va de veras,

yo creo que esto es conmigo:

este hombre es mi enemigo

que me quiere estar capando;

sin duda estará pensando

que tengo más criadía;

el dolor del otro día

ya se me viene acercando!…

 

4

 

Cuando lo alzaron en peso

con las patas bien seguras,

decía poca lisura

¡cuidado con mi pescuezo!

A mí no me gusta eso

-decía con voz muy fuerte-,

si los chapo con mi diente

les puedo hacer mucho daño…

Vino a ver su desengaño

el instante de la muerte!.


 

Fuente: Repertorio de Porfirio Vásquez, Aucallama, Chancay.

 

 

 

 

NO IMPORTA DIJO EL CAPADO

 

 

 

No importa, dijo el capado,

voy a pasar buena vida;

me verán en pocos días

de gordo comer echado…

 

 

1

 

Cuando comía rastrojo

y camote por la tarde,

él se salía a la calle

botando todos los piojos.

El miraba con enojo

con sus ojos colorados.

De barro todo embarrado

desde el culo a la papada,

por gozar de la mamada,

no importa, dijo el capado.

 

2

 

Cuando comía camote

y su poco de desecho

se andaba limpiando el pecho,

torciéndose los bigotes.

Se refrescaba el gañote

Y a los flacos les decía:

“Me dan bastante comida,

ya no salgo del corral;

de esta fecha en general

voy a pasar buena vida”.

 

3

 

Lo botaban a las seis

y a las diez lo encerraban;

él solo se recreaba,

decía ¡soy como un rey!

Yo como mejor que el buey,

él trabaja sin medida.

Me dan bastante comida,

gordo me voy a poner

y si no quieren creer

me verán en pocos días…

 

4

 

Pero un domingo temprano

vio una paila en la candela,

él oyó decir: “¡Se pela,

y adónde lo colgamos?…”

Se dijo: ¿Qué tiene mi amo,

qué motivo yo le he dado?…

Dijo el borrico maniado

entrando en su rastrojito:

“¡Eso tiene, compadrito,

de gordo comer echado!…”

 

 

 

Fuente: Repertorio de Porfirio Vásquez, Aucallama (Chancay)


Décimas – De Saludo

EL SALUDO

 

Uno de los aspectos clásicos de nuestro poco estudiado folklore, es el llamado “saludo”. Fuera porque muchas de estas manifestaciones nacieron en la Europa feudal y cortesana; sea porque el mismo pueblo indígena tiene también sus propias normas de cortesía, lo cierto es que en el Perú y Latinoamérica son muchas las actividades folklóricas  de contrapunto o mera exhibición (musicales, de danza, poéticas, etc.) que se inician con un saludo de presentación.

En el caso que nos atañe, la controversia entre decimistas también observa este requisito previo, bien como saludo que se intercambian cordialmente los rivales en sendas glosas, ya como salutación que los contendientes brindan a los dueños de casa, al guitarrista que los acompañará, al “Juez” del desafío, a las damas presentes, a todos los circunstantes o al público en general:

 

¡Buenos días, caballeros!

Saludo con atención;

saludo al dueño de casa

y a toda la reunión.

 

En el tradicional saludo,  y como obedeciendo a ecos ancestrales del antiguo poeta épico, comienza el decimista rogando a los dioses aclaren su entendimiento y turben la mente del rival. A su turno, el otro cantor, tras invocar los poderes divinos y las fuerzas cósmicas, se vanagloria de recientes hazañas –ciertas o falsas –pondera su pueblo natal y su familia, elogia el pueblo que lo acoge –si es forastero –y hace público su orgullo de ser discípulo predilecto de un invicto y renombrado maestro. Finaliza su saludo con versos que sientan las pautas y proponen las reglas del ya iniciado desafío:

 

Si no me va a contestar

ni el saludo siquiera,

que se pare la vigüela

si no sabe comenzar.

Venga otro en su lugar

sin pretensiones mayores,

que tratándose de autores

el público nos escucha

porque quieren ver la lucha

de dos famosos cantores…

 

 

 

 

 

EN NOMBRE DE DIOS COMIENZO

 

 

 

En nombre de Dios comienzo,

ya me voy a santiguar.

Si quieren oír cantar

Señores, pido silencio.

 

 

1

 

-Buenas noches, señoritas.

Muy buenas noches, señores.

Mis atenciones mayores

las dirijo al guitarrista.

No hay quien conmigo compita,

mi saber es muy inmenso;

pero al mismo tiempo pienso,

recordando con gran tino,

para ahuyentar al Maligno

en nombre de Dios comienzo.

 

2

 

Todo aquel que haya venido

a ver esta competencia,

agradezco su presencia

gustoso y agradecido;

pero quedan advertidos

que si saben apreciar,

no deben de perturbar

formando conversaciones.

Para ahuyentar las visiones

ya me voy a santiguar.

 

 

3

 

No se olviden, caballeros,

que en esta gran ocasión

hay que oír el socabón

con respeto y con esmero.

Por eso advierto primero

para poder continuar:

pueden sus copas brindar

sin hacer el menor ruido.

Este es el favor que pido

si quieren oír cantar.

 

4

 

Ya que los dueños de casa

nos otorgan que cantemos,

el silencio lo queremos

para oír lo que se trata.

De advertirles creo basta,

hay que oír pues con aprecio;

si presenta algún necio

repréndanlo, por favor.

Para oír a este cantor.

Señores, pido silencio…


 

Fuente: Repertorio de Hijinio Quintana. Comunicó Porfirio Vásquez. Lima 1949

 

 

 

 

¡BUENOS DIAS, CABALLEROS!

 

 

 

-¡Buenos días, caballeros!

Saludo con atención;

saludo al dueño de casa

y a toda la reunión.

 

 

1

 

-Lo saludo muy atento

por que así es mi proceder,

desde el hombre a la mujer

los saludo muy contento,

pues vengo en este momento

como un amigo sincero;

porque a todos los quiero

les digo con alegría

hoy les hablo en poesía:

¡Buenos días, caballeros!…

 

2

 

-La señora y el señor,

los dueños de esta morada

me perdonen la llegada

si he cometido un error;

pues les pido por favor

disculpar mi atribución.

Yo vengo con la misión

de cantar una cuarteta,

como cantor y poeta,

saludo con atención.

 

3

 

-Después de haber saludado

a todos en general,

pues me van a perdonar,

vengo muy precipitado,

del camino fatigado

y yo no sé lo que pasa.

Si alguno aquí me rechaza

puede hablarme de verdad

y con mucha sinceridad

saludo al dueño de casa.

 

4

 

-Perdonen que soy autor,

canto con sabiduría,

por esto es que vengo hoy día

en busca de un buen cantor.

Que se prepare el mejor,

no me tenga compasión:

décimas tengo en montón

yo, como cantor peruano,

saludo como cristiano

y a toda la reunión.

 

 

Fuente: Juan Donaire Vizarreta: Campiña iqueña. Aspectos Folklóricos, Talleres Gráficos  

             Mercagraph S.A., 2da. Edic., Lima 1959: 65-66

 

 

 

 

POR HABERLO CONOCIDO

 

 

 

Por haberlo conocido

con mi voz daré retreta,

hoy cantaré una cuarteta

para quedar complacido.

 

 

1

 

-Muy alegre cantaré

décimas de pura ciencia,

pero con mucha decencia

su ciencia le probaré.

Hoy mi saber mostraré

a este cantor decidido,

le probaré a su sentido

si es que sabe relatar;

mi gusto es particular

por haberlo conocido.

 

2

 

-Mucho tiempo he estado yo

para probar su talento,

me han dicho que es buen maestro,

no me diga usted que no;

Dios al mundo me botó

para que fuera porta:

el cantar nada me cuesta,

en mi ciencia no hay igual;

como banda musical

con mi voz daré retreta:

 

 

 

3

 

-¡Tratará tará tará

tarí tarí tarí trí,

mucho gusto me da a mí

encontrar una amistad!…

Peña Antonio cantará

sus décimas por apuesta;

ser palangana detesta,

Peña respeta a mayores

y ante ustedes, señores,

hoy cantaré una cuarteta.

 

4

 

-Por darle gusto, señor,

cantaré una poesía;

verá mi sabiduría

aquel que se da de autor.

Yo soy pues compositor

pero muy poco instruido;

mas si por haber venido

voy a ver mi desengaño,

tendré que cantar un año

para quedar complacido.

 

Antonio Peña

(iqueño)

 

 

Fuente: Juan Donaire Vizarreta: Campiña iqueña, Lima 1959: 68-69.

 

 

 

 

MUY BUENAS NOCHES, SEÑORES

 

 

 

Muy buenas noches, señores!

En su honorable presencia,

hoy probaremos la ciencia

de dos famosos cantores…

 

 

1

 

-Oiga usted, querido amigo:

tenga usted moralidad,

algo de urbanidad

para relatar conmigo.

Hay que tener a consigo

de no cometer errores:

somos dos compositores,

ahora vamos a cantar

y debemos saludar:

¡Muy buenas noches, señores!

 

2

 

-Si nunca has ido a la escuela

mejor quítese de aquí

y déjame solo a mí

cantar con otro cualquiera.

Quiero meterlo en vereda

con afición y decencia.

a esta gran concurrencia

se le debe respetar,

porque nos viene a honrar

en su honorable presencia.

 

3

 

-Al cantar, primeramente

como se ve en todas partes,

o sea cual fuera su arte,

saludar es muy urgente.

Es preciso ser decente

y olvidar la imprudencia.

Deje usted la impertinencia

si conoce su deber;

demostrando su saber

hoy probaremos la ciencia.

 

4

 

-Si no me va a contestar

ni el saludo siquiera,

que se pare la vigüela

si no sabe comenzar.

Venga otro en su lugar

sin pretensiones mayores,

que tratándose de autores

el público nos escucha

porque quieren ver la lucha

de dos famosos cantores…

 

Fuente: Procede de los Aquijes, departamento de Ica. Fuente oral. Recogida en 1952.

 

 

 

 

¡OIGA USTED, QUERIDO AMIGO!

 

 

 

-¡Oiga usted, querido amigo,

¿quién le enseñó a cantar?

Me viene a insultar

sin darle ningún motivo.

 

 

1

 

-¡Sin agravio a los señores,

hoy quieren todos cantar;

se meten a insultar

y se la dan de cantores;

quieren ser de los mejores

entre autores conocidos;

a un joven instruido

lo maltratan su presencia;

¡yo no canto indecencia

oiga usted, querido amigo!

 

2

 

-Dígame, ¿será razón

que venga con tanto impulso,

con lisuras y abusos

delante de la reunión?

¿se canta así socabón?

¡hágame el favor de hablar!…

hoy lo voy a avergonzar

para hacerle comprender,

porque deseo saber

quién le enseñó a cantar.

 

3

 

-No le da a usted vergüenza

cantar delante de gente

décima tan indecente

que hasta duele la cabeza?

¡Yo me voy de su presencia,

ya no quiero más cantar;

es muy justo el evitar

de un hombre muy ofensivo,

que sin culpa ni motivo

me viene a insultar!

 

4

 

-Cuando me hagan cantar,

les advierto a mis amigos

que se busquen instruidos

que me sepan contestar.

No lo hago para agraviar

sino por ser precavido,

porque me han ofendido

conforme que ya lo veo,

hoy me insulta tan feo

sin darle ningún motivo.

 

 

Fuente: Juan Donaire Vizarreta: Campiña iqueña, Lima 1959: 70-71


Décimas – De Fundamento

De Fundamento

 

 

Sobre de esta tierra dura

caminando el hombre va,

y a cada paso que da

se acerca a su sepultura.

 

 

Es en el canto de argumento, o canto con fundamento, donde nuestra décima alcanza su más alta  expresión, al punto que se hace casi imposible discernir qué glosa proviene de pluma docta y cuál de inspiración popular. Y ni falta que face profundizar en ello, pues el anónimo repertorio proviene de ambas vertientes que el tiempo y la tradición se han encargado de confluir en un solo cauce.

 

Estas son las décimas que dan prestigio al cantor, tanto que bien puede éste prescindir de rival alguno para deleitar a la concurrencia con un sustancioso recital de profundos razonamientos, dichos para escuchar con hondura y seriedad.

 

Si de contrapunto se trata, nada mejor que el canto de argumento para calar el fuste de los rivales y cantar quién canta opinando y quién canta por cantar. Porque se puede ser ingenioso en las preguntas y respuestas; se puede ser muy pícaro en el humor subido y en el gracejo, como se puede ser muy memorioso evocando pasajes y fechas de la historia sagrada y profana. Pero glosar razones que satisfagan al público soberano, arrancando gestos de aprobación a hombres y mujeres por igual; arrojando rayos de la luz sobre el oscurantismo organizado y clavando verdades como dardos en las mentes, donde apenas titilaba la intuición, eso es cantar de fundamento.

 

Una victoria así no deja lugar a dudas en el juez, ni a resentimientos en el rival vencido, ni a fanfarronadas en el vencedor; pues no puede ser petulante quien gana cantando de argumento. Este será, de seguro, un maestro cantor con la sobriedad de un profeta y la gravedad de un patriarca.

 

  

 

LAS AVES QUE HICIERON NIDO

 

 

Las aves que hicieron nido

en árbol de hojas cargado,

porque lo ven deshojado

le miran desconocido.

 

 

1

 

Cuando frondoso y risueño

ostentaba su verdor,

todas en su derredor

le cantaban con empeño;

mas hoy, que es un seco leño

por el tiempo envejecido,

no recuerdan que han tenido

en él su albergue adorado,

y por eso lo han dejado

las aves que hicieron nido.

 

2

 

Vanas y sin reflexión,

no advirtieron que hay mudanzas,

cifraron sus esperanzas

en su opulenta extensión;

creyeron su duración

eterna y a tal estado

que necias le han halagado

por su propia utilidad,

buscando seguridad

en árbol de hojas cargado.

 

3

 

Mas apenas dura suerte,

el tiempo empieza a secarlo,

todas procuran dejarlo

burlándose de su muerte:

huyen de él y si se advierte

que otro está mejor parado,

vuelan a él y de contado

le adulan, forman su nido

y ríen del desvalido

porque lo ven deshojado.

 

4

 

Muere en fin y tan ingratas

que, viéndole ya sin vida,

solemnizan su caída

con armónicas sonatas.

Unánimes vuelan gratas

en torno del nuevo nido,

y si por algún descuido

pasan junto al desgraciado,

por que se hala inanimado

le miran desconocido.

 

 

Sobre el mismo tema de esta glosa, hay una décima que desde hace mucho se cantan en Lima como vals criollo, cuya cadencia nos recuerda ese género llamado estilo en Argentina y Uruguay:

 

 

 

 

Quejoso estaba un olivo

por la ingratitud de un ave

que en furiosas tempestades

en él buscara su asilo;

y cantándole en su estilo

decía con eco triste:

“Cuando de mí te serviste

“venías tarde y mañana;

“te retiraste ufana

“cuando sin hojas me viste!…

“Ave que feliz reposas:

de tus alas no presumas,

… etc… etc…

 

  

 

Fuente: Vargas Ugarte, Cantares, Lima 1963: 77-78.

 

 

 

 

 

 ¡AY! LOCA ESPERANZA VANA

 

 

 

¡Ay!, loca esperanza vana,

cuántos días ha que estoy,

engañando el día de hoy

y aguardando el de mañana.

 

 

1

 

En una cárcel cautivo

donde es acreedor el Rey,

sufriendo estoy de la ley

el rigor más excesivo;

ya el sepulcro ensayo vivo

por ser muerte muy cercana

la de una prisión tirana

que en un centro, ni aun ligera

recreación hay siquiera,

¡ay!, loca esperanza vana.

 

2

 

El bien muy ligero viene,

el mal camina muy lento,

aquel alegra violento,

éste a matar se detiene;

así, a mí me lo previene

el mal que experimento hoy,

que de muerto señal doy

aunque vivo, porque es cierto

que en lo lento, oliendo a muerto

cuántos días ha que estoy.

 

3

 

Un día y otro pasa ledo,

un mes y otro mes me paso;

todos andan yo me atraso,

todos pasan yo me quedo.

En vez de andar retrocedo

a la miseria en que estoy.

Otro Sísifo yo soy

en no acabar mi tormento,

y de momento en momento

engañando el día de hoy.

 

4

 

Aquí entra ya mi cordura

de que es temporal congoja,

que este fin tiene y afloja

y la eterna siempre dura;

de esta santa conjetura

a la suerte apelo humana,

que un día pierda otro gana

porque es varia, y así quedo,

pasándola hoy como puedo

y aguardando el de mañana.


 

Fuente: Vargas Ugarte: Cantares, Lima 1963: 64-65

 

 

  

TAN SOLO POR NO PEDIR

 

 

 

Tan sólo por no pedir

me paso con lo que tengo;

porque descubre su falta

todo aquel que anda pidiendo.

 

 

1

 

A mí me hicieron llorar

lágrimas contra la tierra.

Y, andando por la esfera,

nadie me pudo auxiliar.

Señores, voy a contar

también les voy a decir,

que dejaré de vivir

o se ha de acabar el mundo,

me verán andar desnudo

tan sólo por no pedir.

 

2

 

Un amigo me prestó

por una casualidad,

no supe la falsedad

con que él me proporcionó:

él hablando se quedó

que yo le estaba debiendo;

por detrás le estaba oyendo

con gran dolor y tormento,

y por este sentimiento

me paso con lo que tengo.

 

3

 

Tengo un hermano querido

a quien mucho le aconsejo

que se mire en el espejo

por lo que me ha sucedido.

No hay un amigo querido

pa’ quien descubre su falta.

Ni las amistades altas

lo vienen a recordar.

No debe el pobre prestar

porque descubre su falta.

 

4

 

Mi compadre, mi comadre

no me dicen la verdad,

no me vienen a consolar

ni más luego ni más tarde,

así me vean con hambre,

desnudo y andar debiendo:

“Compadrito, ya no tengo”

“¡Ay, Señor, que voy a hacer!”

Esto echa ya de ver

todo aquel me anda pidiendo.


 

 

Fuente:  José Matos Mar y Jorge Carbajal: “Erasmo (Muñoz), yanacón del valle de Chancay”, IEP,       

              Lima 1974: 89-90

 

 

 

QUIEN TEMPRANO SE LEVANTA

 

 

 

Quien temprano se levanta

abandonando su dueño,

pierde una hora más de sueño

y cualquier visión lo espanta…

 

 

1

 

El hombre madrugador

acaba con su existencia

y sin tener complacencia

es conocido su error;

porque con tanto rigor

su pobre cuerpo maltrata

cuando descanso le falta

a ese cuerpo maltratado.

Vas a la ruina sin cuidado

quien temprano se levanta.

 

2

 

Ni los mismos animales,

que son de razón privada,

trabajan de madrugada

siendo ellos irracionales.

Saben que el descanso vale

y que en todo tiempo es bueno

para después, con empeño,

empezar con toda fuga.

Loco es el ser que madruga

Abandonando su dueño.

 

3

 

La noche es para soñar,

hasta que el día refresca,

y cuando el día amanezca

en el día a trabajar.

¿Por qué me he de levantar

a que me tome el sereno,

siendo el tiempo tan pequeño

para descansar?… Ya he dicho:

quien madruga por capricho

pierde una hora más de sueño.

 

4

 

Aunque digan que soy flojo

mi cuerpo yo no lo ultrajo.

Cuando salgo del trabajo

a descansar me recojo.

Mi lecho no lo despojo

antes de mi hora exacta.

Quien sale por suerte ingrata

ve algún espíritu malo,

puede darse con el diablo

y cualquier visión lo espanta…!


 

 Fuente: Procede de Lima. Repertorio de Carlos Vásquez.

 

 

 

 

QUIEN BUSCA MUJER CON HIJOS

 

 

 

Quien busca mujer con hijos

ha tenido mal antojo:

lleva cuervos a su casa

que le han de sacar los ojos.

 

 

1

 

La mujer de buena ley

vive muy agradecida

por haber sido admitida

con hijos que no son de él.

Luego dice la mujer:

“El amor de este hombre es fijo,

con obediencia me rijo

a cumplir su menor orden”.

Oiga bien mis versos pobres

quien busca mujer con hijos.

 

2

 

Hasta le dicen “¡papá!”

cuando hay algún chiquitín,

y cuando ya llega el fin

con el mal pago le da.

Es rara casualidad

un entenado amoroso,

obediente y respetuoso

para su padre adoptivo.

Por esta razón yo digo,

ha tenido mal antojo.

 

3

 

Desde que a su casa llega

lo miran ya con malicia.

El hombre los acaricia

y la mujer los enseña.

Entonces ellos se apegan,

aunque a lejos distancia.

Cuando de verlo se cansan

lo juzgan si es malo o bueno.

Quien se hace de hijos ajenos

lleva cuervos a su casa.

 

4

 

Cuando llega a crecer

mejor de ellos hay que huir:

no puede usted corregir

por nada a esa mujer.

Si usted llegara a tener

con la mujer un enojo,

se miran unos a otros

ya listos y preparados

los cuervos que uno ha criado

que le han de sacar los ojos.


 

 Fuente: Procede de Lima. Repertorio de Carlos Vásquez.

 

 

 

 

POR NINGUN MOTIVO ES BUENO

 

 

 

Por ningún motivo es bueno

descubrir su pecho a nadie;

ninguno guarda un secreto

como aquel que no lo sabe.

 

 

1

 

Ni en más íntima amistad

nunca descubras tu pecho

de lo malo que hayas hecho,

porque es una vanidad.

Yo te aconsejo en verdad

con espíritu sereno:

quien sepa callar lo ajeno

nunca encontrarás tampoco.

Descubrir su pecho a otro

por ningún motivo es bueno.

 

2

 

Por más amistad que tenga

con tu amigo de más centro,

siempre se llega el momento

y le ha de picar la lengua.

Venga a verte el mal que venga

serán menores tus males

si de tu pecho no sale

ese secreto imposible.

Yo te digo que no sirve

descubrir su pecho a nadie.

 

3

 

Varios casos han pasado

por no tener precaución,

resultar en la prisión

el día menos pensado.

Hay que ser, pues, recatado

y callado por completo.

Muchas veces en pleito

te divulga el mismo amigo.

Con experiencia te digo:

ninguno guarda un secreto.

 

4

 

Ni a tu primo ni a tu hermano

le consultes un delito,

porque si le come el pico

se lo cuenta al parroquiano,

y todo el género humano

ya lo va a saber más tarde.

Por eso, ni a tu compadre

descubras nunca tu error;

no hay quien lo guarde mejor

como aquel que no lo sabe.


 

 

 Fuente: Parece original de Hijinio Quintana. Comunicó Porfirio Vásquez.

 

 

 

 

CONFIESO AL MUNDO QUE TUVE

 

 

 

Confieso al mundo que tuve

una hijita en mi comadre;

después me casé con ella,

fui su padrino y su padre.

 

 

1

 

Cuando yo era libertino,

suceso contaré yo,

lo que a mí me sucedió

con la mujer de un amigo:

el fue a su lejos destino,

en su casa yo estuve;

allí quebranté virtudes

más sagradas de la tierra;

un compromiso con ella

confieso al mundo que tuve.

 

2

 

Cuando a su vuelta encontró

su mujer embarazada,

como allí nadie estaba

sólo a mí se me culpó;

mas la mujer me animó,

me dijo: “No te acobardes,

tú vas a ser mi compadre”.

Y la tuve que acceder.

Fue así que llegué a tener

una hijita en mi comadre.

 

3

 

Andando por tierra extraña

donde me posesioné,

llegó a crecer y fue

una linda chancayana.*

En una clara mañana

llegó al pueblo la doncella;

fue de paseo esta bella

a donde yo subsistía.

Como no la conocía,

después me casé con ella.

 

4

 

Casado, mucho después

en conversación un día,

supe que era hija mía,

mi ahijada y mi mujer.

De ejemplo doy a saber

a todas mis amistades,

que estén lejos de maldades

por lo que me ha sucedido,

que antes de ser marido

fui su padrino y su padre.


 

* Natural de la Provincia de Chancay (Lima)

 

Fuente: José Matos Mar y Jorge Carbajal: “Erasmo, yanacón del valle de Chancay”,

             Lima 1974: 24-25.

 

 

 

SOY EL PADRE DE MI PADRE

 

 

 

Soy el padre de mi padre,

de mi hermano soy su abuelo.

Mi entenada es mi madrastra,

siendo mi padre mi yerno.

 

 

1

 

Habiéndome desposado

y teniendo mi mujer,

mi padre llego a ser

con mi entenada casado.

Desde luego, con agrado,

No existe nada admirable:

mi hija política sale

resultando mi madrastra,

cuando una sorpresa ingrata,

¡soy el padre de mi padre!…

 

2

 

Después mi padre ha tenido

un hijo en la niña aquella,

siendo mi mujer su abuela,

nieto político mío

y a la vez hermano mío,

como que tiene que verlo;

tiene que reconocerlo

como que a la vista está:

siendo hijo de mi papá,

de mi hermano soy su abuelo.

 

3

 

Después vengo a resultar

-dando un verdadero dato-

de mi madrastra padrastro,

que no lo puedo negar.

Como acabo de explicar

la relación lo delata.

Con claridad muy exacta

a mi padre le hago ver:

si su suegra es mi mujer,

mi entenada es mi madrastra.

 

4

 

Por haberse enamorado

mi padre de mi entenada,

resulta de esta amarrada

parentesco complicado.

Pero está bien aclarado

que ni en mí ni en él hay celo,

y cuando él me dice “suegro”

me da risa en el momento,

pero vivimos contentos

siendo mi padre mi yerno.

 

 

Fuente: Hoja manuscrita, firmada por Carlos Vásquez a 12 de Agosto de 1938. Colección del autor.